La cultura del engaƱo se siente bien.
- Kavi
- 27 may 2025
- 3 Min. de lectura
La verdad es un tema que ha sido compartido a lo largo de la historia como una ilusión de algo que es real, que se puede verificar y que, nos guste o no, debemos aceptar. El hecho de no aceptar algo real y verificable como verdad nos ubica inmediatamente en la plataforma del capricho, y esta, a su vez, nos coloca en la dimensión de la ignorancia. Y esa es nuestra zona de confort eterna: ser ignorantes.
Hace muchos aƱos descubrĆ algo maravilloso y lo tomĆ© como parte de mi filosofĆa de vida: vivir en veracidad. Y esta es una de las cosas mĆ”s raras en la sociedad actual: ser veraces. La veracidad ha sido puesta en duda desde tiempos inmemoriales. Estamos tan acostumbrados al engaƱo, al capricho y a la mentira que, cuando alguien quiere, por voluntad propia, establecer una base veraz, empieza a ser visto como el mĆ”s engaƱador de todos. SĆ, cuando alguien te dice āes verdadā, ese es el primer motivo para empezar a dudar.
Cuando conocĆ los Vedas entendĆ que una de las cualidades humanas es el engaƱo. SĆ, todos somos engaƱadores. Pero ĀæquĆ© significa engaƱar? EngaƱar es, bĆ”sicamente, pasar por encima de ti mismo, de tus propios principios, de tus propias bases, y sobre todo, pasar por encima de tu propio amor.
A la Ćŗnica persona que en realidad podemos engaƱar es a nosotros mismos, y en eso somos expertos. Aunque pretendamos caminar una vida veraz, tragar tantas cosas en nuestro dĆa a dĆa empieza a generar ruido con nuestra propia filosofĆa de vida. Y cuando pasamos por encima de esa filosofĆa, por mĆ”s veraces que seamos ante la sociedad, nos convertimos en los mĆ”s grandes engaƱadores. Esto se oculta en nuestra "falsa humildad", que no es nada mĆ”s ni nada menos que la excusa perfecta para no aceptar
el autoengaƱo (aunque muchas veces ese autoengaƱa se encargaba de protegernos).

Ahora bien, ĀæquĆ© pasarĆa si te digo que todo lo que conocemos como sistema social estĆ” diseƱado para que seamos engaƱadores y seamos engaƱados? Esto no deberĆa ser nuevo para ti. El sistema social tradicional, donde habitan niƱos, niƱas, mamĆ”s, papĆ”s, abuelos, abuelas, familias enteras, estĆ” meticulosamente diseƱado para que vivamos en una cultura del engaƱo. Y esta cultura ha construido las bases sólidas de la sociedad. Ā”VĆ”lgame Dios! Y, aun asĆ, le exigimos a las personas que sean honestas.
Cuando hablo de cultura del engaƱo, me refiero a la necesidad que tenemos, desde que nacemos, de ser engaƱados. Esa vaina es casi intrĆnseca a nuestro pensamiento y estilo de vida; estĆ” en nuestros genes. Nuestros propios padres nos engaƱaban sin darse cuenta: alimentĆ”ndonos con azĆŗcar, obligĆ”ndonos a cumplir deberes que ni ellos mismos entendĆan y, sobre todo, exigiĆ©ndonos veracidad cuando ellos eran los mĆ”s grandes engaƱadores; no desde su consciente, desde su inconciente ya que repetian algo que no se habĆa sanado.
Si no hacemos algo y tomamos acción, nada va a cambiar. Seguiremos siendo los mismos engañadores, ocultando con sonrisas nuestra ansiedad, nuestro deseo de control, nuestras adicciones escondidas... y los grandes perjudicados, nuevamente, serÔn nuestros hijos.
Ahora, no todo es drama. ĀæQuĆ© deberĆamos hacer para cambiarlo? Cuestionar nuestra cultura. No es por mala onda; es dejar de engaƱarnos pensando que estamos bien. Es usar nuestra inteligencia divina para darnos cuenta de que necesitamos un cambio cultural inmediato. Y esto conlleva un gran desafĆo para nuestra psique y nuestra percepción de la vida.
ĀæCómo podemos hacerlo? Teniendo un diĆ”logo con nosotros mismos y con nuestras familias sobre lo que realmente ha venido ocurriendo a lo largo de los aƱos, y cómo debemos tomar acción inmediata para minimizar ese engaƱo. Luego, inspirarnos en alguna cultura que nos permita vivir en coherencia con nuestra filosofĆa de vida. Y, por Ćŗltimo, aceptarlo con amor. Porque el cambio real es el principal desafĆo de la sociedad moderna.
Tú decides: cultivar una vida con veracidad y autenticidad o continuar viviendo en el autoengaño para aparentar tranquilidad. Como siempre, todo es cuestión de perspectiva. Pero hablando de la verdad fundamental, la perspectiva rara vez tiene diferentes caras.
Saludos cordiales,
Kaviraj
